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domingo 15 marzo 2026 13:45
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Hoy en día, en Bulgaria no quedan más de 50 maestras tejedoras de alfombras que mantienen viva la tradición, sobre todo en Kotel, Chiprovtsi, Sliven y Sofía. Este oficio está desapareciendo y, precisamente por eso, debe estudiarse, documentarse y conservarse adecuadamente, para que no se pierdan para siempre los secretos de los antiguos maestros búlgaros en el teñido de las fibras y el entrelazado de los hilos. Esta es una de las tareas que se ha propuesto el neerlandés residente en Bulgaria.
La fundación "Bulgarski kilim" (Alfombra búlgara), creada por él, pretende acercar a los búlgaros, tanto en el país como en el extranjero, al patrimonio cultural inmaterial conservado a través de los colores, los ornamentos y los tejidos de las antiguas alfombras búlgaras. La alfombra más antigua conservada, junto con otros valiosos ejemplares que llevan la firma de antiguas maestras tejedoras, fue presentada por el Sr. van Beilen en un acto especial celebrado en el Museo Etnográfico Nacional del Instituto de Etnografía y Folclore de la Academia Búlgara de Ciencias.
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La colección de alfombras búlgaras antiguas del neerlandés, que lleva años viviendo en Bulgaria, supera las 1000 piezas. Parte de los ejemplares serán analizados y datados y, por primera vez, especialistas del Instituto de Etnografía de la Academia Búlgara de Ciencias investigarán su origen. Este es un paso necesario para crear un museo de alfombras búlgaras tejidas a mano.
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Además de la excepcional alfombra de Chiprovtsi del siglo XVII, Jacob van Beilen presentó otros cuatro ejemplares auténticos procedentes de Pirot, Chiprovtsi, Kotel y Deliormán, que datan de los siglos XVIII y XIX. Los adquirió en colecciones de Florida, Hong Kong y Australia, y los devolvió a Bulgaria.
"Es difícil exponer tantas alfombras, pero para las exposiciones siempre he hecho una selección acorde con el concepto y el público que acude", comentó el coleccionista a Radio Bulgaria. "No quiero limitarme a colocar las alfombras, sino transmitir algo a través de ellas. Y cada vez es diferente. Mi primera exposición en el extranjero fue en París, en el Centro Cultural Búlgaro. Donde hay una comunidad búlgara, el interés es muy grande.
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Concretamente, ahora estamos trabajando para presentar parte de las alfombras en los Países Bajos y quizá en Polonia, en el Centro Cultural Búlgaro, a lo largo de este año. También hay interés por la alfombra búlgara en China y en Japón, por lo que las mostraremos allí. La alfombra debe ser como una tarjeta de visita de Bulgaria".
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En Veliko Tarnovo, en la posada "Hadzi Nikoli", hay una exposición permanente de alfombras de la colección de Jacob van Beilen.
"Organizamos exposiciones y participamos en ellas para poder mostrar las alfombras, porque la idea no es que, como coleccionistas, las guardemos y las dejemos en algún almacén, sino todo lo contrario: que estén a la vista de la gente y que sean accesibles. Son extraordinariamente bellas y transmiten la energía única de los maestros que las tejieron.
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El camino hacia la creación de un museo específico es muy largo, así que avanzamos paso a paso hacia esa etapa. Hay que ver esta colección de alfombras para comprender qué genes tiene el pueblo búlgaro, qué sentido de la estética, de la belleza y de la armonía tenían las personas que crearon este arte".
La directora del Instituto de Etnografía, adscrito al Museo de la Academia Búlgara de Ciencias, la profesora Mila Maeva, destacó el enorme trabajo que Jacob van Beilen ha realizado en la búsqueda e identificación de las piezas de la colección.
"Ahora, con las fronteras abiertas, tiene la oportunidad de viajar, de reunirse con diferentes coleccionistas y de traer de vuelta al país ejemplares olvidados, de los que nosotros, como investigadores, sabemos muy poco. La idea misma de crear un museo dedicado a la alfombra búlgara es muy buena. Bulgaria cuenta con un museo similar en Sliven, pero este se centra más en la producción industrial, mientras que la alfombra tradicional búlgara, conocida en las tierras búlgaras desde los siglos XVII y XVIII, es algo que no se ha mostrado hasta ahora.
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Nosotros, como Instituto, podemos ayudar a identificar el valor cultural de estas alfombras. Nuestros colegas tendrán la oportunidad de dar a conocer esta colección en los círculos académicos. Para mí, las alfombras de Chiprovtsi son especialmente valiosas por la propia técnica que se utiliza en su tejido. Son más coloridas y más vivas en la gama de los rojos. Hay cierta ligereza en su elaboración; su aspecto transmite una alegría al alma y una luz que irradian las alfombras de esta región.
FOTO Guergana Máncheva
A menudo, las personas que vienen de Chiprovtsi vinculan su identidad con la fabricación de alfombras. Durante mis estudios de campo en Inglaterra trabajé con búlgaros que vivían allí, y una mujer de Chiprovtsi me regaló una pequeña alfombra de Chiprovtsi como símbolo de su vínculo con la patria. Así, los búlgaros, estén donde estén en el mundo, llevan consigo su identidad local, en este caso las alfombras".
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Hoy en día, en Bulgaria no quedan más de 50 maestras tejedoras de alfombras que mantienen viva la tradición, sobre todo en Kotel, Chiprovtsi, Sliven y Sofía. Este oficio está desapareciendo y, precisamente por eso, debe estudiarse, documentarse y conservarse adecuadamente, para que no se pierdan para siempre los secretos de los antiguos maestros búlgaros en el teñido de las fibras y el entrelazado de los hilos. Esta es una de las tareas que se ha propuesto el neerlandés residente en Bulgaria.
FOTO Guergana Máncheva
Versión al español de Borislav Todorov
Publicado por Borislav Todorov