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En Sofía ya hay un “refugio climático” para las olas de calor del verano
Bulgaria ocupa el segundo lugar, tras España, en cuanto al número de víctimas de las olas de calor extremas durante el verano, recuerda Sevdalina Voinova, de la Asociación para el Desarrollo de Sofía
miércoles 15 julio 2026 13:45
miércoles, 15 julio 2026, 13:45
FOTO sofia-da.eu
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A finales de junio, los termómetros alcanzaron los 40 grados en gran parte de Europa Occidental, y los meteorólogos advierten de nuevas olas de calor durante el mes de julio.
La mayoría de las víctimas —más de 9 000 personas— tiene 65 años o más. Las olas de calor extremo pueden ser mortales, ya que provocan golpes de calor o agravan enfermedades cardiovasculares y respiratorias preexistentes. Esto hace que la población de mayor edad del Viejo Continente sea especialmente vulnerable a estos episodios, señala la agencia Reuters en su análisis del fenómeno.
FOTO AP/BTA
Mientras el organismo humano logra adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por el calentamiento global, la OMS recomienda a las autoridades de las grandes ciudades que protejan a sus habitantes y visitantes durante las olas de calor mediante la creación de los llamados “refugios climáticos”: espacios verdes y sombreados que ayudan a resguardar a las personas de las altas temperaturas. En estos oasis climáticos se genera una niebla de agua artificial y, en algunas ciudades especialmente cálidas, incluso cae nieve artificial.
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La Asociación para el Desarrollo de Sofía ha creado el primer refugio climático de este tipo en la capital búlgara. Está situado muy cerca de la plaza “Lavov Most”, al comienzo de la calle “Veslets”, aunque una encuesta realizada por la periodista Kalina Stoyanova, del programa “Horizonte”, reveló que, por el momento, los ciudadanos desconocen su existencia.Se eligió este lugar porque se trata de una zona densamente poblada, con un tráfico muy intenso y una elevada evaporación procedente del río cercano. Además, concentra una importante población perteneciente a los denominados grupos vulnerables. A ello se suma que por este punto pasan numerosas líneas de transporte urbano utilizadas cada día por miles de habitantes de la capital. Se trata de una zona con una gran necesidad de contar con un espacio donde refugiarse del calor”, explica Sevdalina Voinova, de la Asociación para el Desarrollo de Sofía.
Sevdalina Voinova
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“Todo el mundo sabe que, como consecuencia del cambio climático, las olas de calor son cada vez más intensas y prolongadas. Pero, además de ellas, existe un fenómeno específico que se da en las ciudades debido a la intensa urbanización, a que gran parte de la superficie está cubierta de asfalto, hormigón y otros materiales que sellan el suelo, así como a la elevada densidad de población, el intenso tráfico urbano y otros factores. Lo que ocurre es que, en determinados puntos de las ciudades, la temperatura a la sombra es entre 5 y 7 grados más alta que en otros lugares del país o en las afueras de la ciudad. Y no olvidemos que la temperatura no se mide sobre la superficie del suelo, sino a aproximadamente un metro y medio de altura y, además, a la sombra. Esto significa que la persona que camina por la calle no percibe directamente la temperatura del suelo, sino que la temperatura a su alrededor es mucho más elevada”.
En todo el mundo existen diferentes refugios climáticos, tanto al aire libre como bajo techo. “La isla de frescor, que nos ayuda a sobrellevar el calor urbano en Sofía, es un refugio climático al aire libre”, explica Sevdalina Voinova. “Por definición, se trata de un lugar al que te apetece ir para sentarte, descansar y refrescarte, recuperar fuerzas y poder luego continuar tu camino por las calles calurosas”, añade.
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“Lo que hemos hecho ha sido tomar un patio abandonado, propiedad de un hospital municipal, y convertirlo en un miniparque que, sin embargo, funciona como refugio climático. Para que cumpla esta función, debe contar con sombra y refrigeración mediante agua. Hemos instalado un sistema de nebulización de agua. Es imprescindible que haya acceso a agua potable: hay una fuente para que la gente pueda llenar una botella y continuar su camino. Aquí, además de poder trabajar y conectarse a Internet gratis, también se puede beber agua sin tener que pagar por ella. En nuestro refugio también hay juegos de mesa y un pequeño botiquín donde se puede medir la tensión arterial.
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Es preferible que siempre haya alguien allí que vele por el orden y el buen estado de este espacio verde. “Hasta ahora no ha habido ningún problema”, afirman desde la Asociación para el Desarrollo de Sofía, que tiene previsto construir varias islas climáticas similares en otros lugares de Sofía.
“Supongo que para finales de año habrá al menos dos más listas —dice Sevdalina Voinova—. Es muy importante cuál será el impacto social de estos espacios. El simple hecho de que la gente pueda beber agua y llenar su botella de forma gratuita ya tiene un gran impacto social. Por eso, estos lugares no deben valorarse como inversiones; su verdadero valor reside en el impacto que tienen en la vida de las personas. Por mucho que intentemos popularizarlos ahora, seguimos encontrando cierta desconfianza, pero quienes han venido y los han utilizado siguen regresando.
Es bueno que haya proyectos piloto de este tipo para demostrar que la idea merece extenderse a gran escala. Es una oportunidad para animar a las empresas y organizaciones que dispongan de espacios adecuados a que creen en ellos este tipo de refugios. Abran una pequeña parte de sus patios, mantengan los accesos abiertos al público y ofrezcan agua, refresco y un lugar de descanso a los transeúntes. Abran también parte de los vestíbulos para quienes necesiten refugiarse del calor.
“En Bulgaria ocupamos el segundo lugar en Europa, después de España, en cuanto al número de víctimas durante el verano: personas que pierden prematuramente la vida precisamente a causa del calor”.
Texto: Gergana Mancheva
Traducido por: Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev