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El tren de vía estrecha de los Ródopes: cien años de magia en los rieles
FOTO BGNES
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Hay trenes que transportan personas. Hay trenes que transportan historias, emociones y recuerdos. El tren de vía estrecha de los Ródopes es precisamente uno de ellos. Desde hace ya un siglo, circula entre Septemvri y Dobrinishte, atravesando el monte Rila, los Ródopes y Pirin, transformando cada viaje en un encuentro con una Bulgaria diferente: hermosa, tranquila y ajena al paso del tiempo.
El Ferrocarril de vía estrecha del monte Ródope celebra su fiesta
El 1 de agosto se cumplieron 100 años de la salida del primer tren en el tramo de Septemvri a Velingrad: el inicio de un trayecto que hoy no es solo una línea ferroviaria, sino una auténtica leyenda. Con motivo de este aniversario, la Compañía Ferroviaria Estatal (BDZ) está preparando la restauración de una locomotora de vapor de vía estrecha, que volverá a encabezar las composiciones festivas cuando circulan por este emblemático tramo.Sobre la magia del tren de vía estrecha, su historia y su futuro, conversamos con el presidente de la Asociación “Por el tren de vía estrecha”, Kristian Vaklinov, una persona que ha convertido la preservación de este ferrocarril único en su causa personal.
FOTO Kristian Vaklinov
A su juicio, los motivos por los cuales el tren de vía estrecha de los Ródopes es tan querido no se agotan solo con los hermosos paisajes.
“Es único, no solo por ser el último tren de vía estrecha que se conserva en Bulgaria, sino porque conecta a personas, destinos y montañas. La belleza natural, los túneles, los puentes y el propio trazado convierten este viaje en una experiencia que no tiene parangón en nuestro país“, afirma Vaklinov.
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Una hazaña construida con manos humanas
La historia del tren de vía estrecha es un relato de esfuerzo, perseverancia y audacia en la ingeniería. Su construcción comenzó en 1921 y, tan solo cinco años después, ya estaban concluidos los primeros 39 kilómetros entre Septemvri y Velingrad.Lo que resulta admirable aun en la actualidad, es que gran parte del tramo se construyó a mano, entre las rocas del desfiladero de Chepino, mucho antes de que la tecnología moderna facilitase este tipo de proyectos.
“Esto constituye un verdadero homenaje a las personas que construyeron la línea. Algunas de ellas incluso entregaron su vida sin sospechar que, cien años después, su esfuerzo continuaría inspirando a tantas personas. Hablamos de 35 túneles y un desnivel de más de 1000 metros que se supera mientras se asciende a la estación más alta de los Balcanes: Avramovo. Asimismo, las curvas, los “bucles” en forma de ocho y de seis que ofrece el tramo, despiertan el interés de visitantes de todo el mundo que acuden a admirar lo logrado, a verlo con sus propios ojos tras haber leído en algún sitio web que la pequeña Bulgaria tiene un tren tan pequeño que serpentea y lucha con la montaña desde hace 100 años“, señala el presidente de la Asociación.
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Cuando la baja velocidad se convierte en una ventaja
En un mundo en el que todos vivimos con prisa, el tren de vía estrecha de los Ródopes parece ofrecer precisamente lo contrario: la oportunidad de desacelerar el ritmo.
Hoy en día, el tren circula a una velocidad media de aproximadamente 38 kilómetros por hora; algo que en su momento llegó a considerarse un inconveniente y que ahora constituye una de sus mayores atracciones.
En lugar de avanzar a toda prisa hacia el destino final, se dispone del tiempo necesario para contemplar el paisaje a través de la ventana, seguir el curso de los ríos, contar los túneles y admirar los bosques centenarios junto a las elevadas laderas montañosas.
“Esta baja velocidad se convierte en otro elemento de la exótica identidad del tren de vía estrecha, ya que permite ralentizar el ritmo de una vida apresurada y disfrutar, durante el trayecto, de un número sustancialmente mayor de detalles del paisaje. Existen muchos motivos por los cuales el tren de vía estrecha de los Ródopes sea tan atractivo y constituya la joya de la corona de los ferrocarriles búlgaros“, afirma Vaklinov.
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Turistas del mundo entero
En los últimos años, el interés por el tren de vía estrecha de los Ródopes no deja de crecer. Cada vez son más los turistas que lo eligen para conocer la montaña desde una perspectiva diferente.Lo más curioso es que entre los pasajeros hay, con una frecuencia cada vez mayor, personas procedentes de diversos países y continentes que acuden al lugar atraídas exclusivamente por este legendario tren.En palabras de Kristian Vaklinov, esto constituye la prueba más elocuente de que el tren de vía estrecha ha trascendido desde hace tiempo su papel como un mero medio de transporte, consolidándose gradualmente como una de las atracciones turísticas más reconocibles de Bulgaria.
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La locomotora de vapor: un retorno muy esperado
Entre las noticias más estimulantes en torno al aniversario destaca la próxima restauración de la locomotora de vapor.Durante años, esta fue el emblema de las composiciones festivas, y para muchas personas el viaje a bordo de ella constituye una de las experiencias más memorables.
“La locomotora de vapor transmite una emoción distinta. Para los niños representa una auténtica maravilla, mientras que para los adultos supone un reencuentro con sus recuerdos. Todos aguardamos con impaciencia el momento en que volverá a circular sobre los rieles”, señala Vaklinov.
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El gran sueño
A pesar de celebrar su anuversario, el tren de vía estrecha mira hacia el futuro.
Kristian Vaklinov confía en que su enorme potencial turístico aún está por desarrollarse. Sueña con un mayor número de composiciones históricas, vagones panorámicos y rutas turísticas temáticas que conviertan el viaje en una experiencia todavía más memorable.
El presidente de la Asociación está convencido de que este ferrocarril merece ser desarrollado no solo como medio de transporte, sino como un patrimonio nacional y un símbolo de la naturaleza y de la historia de la ingeniería búlgaras.
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Un viaje que perdura en el corazón
Al término de la conversación, Kristian Vaklinov dirige una invitación a todas aquellas personas que aún no han subido al tren de vía estrecha de los Ródopes:
„Suban a este pequeño tren. No solo los llevará de una estación a otra, sino que les mostrará una Bulgaria distinta, que raras veces podríamos contemplar desde la ventanilla de un automóvil”.
Y tal vez sea este el gran secreto del tren de vía estrecha de los Ródopes.
Porque no impresiona por su elevada velocidad, sus vagones de lujo o su tecnología moderna.Impresiona por su alma.Desde hace ya cien años, este pequeño tren cruza incansablemente las montañas, une a personas y generaciones, y demuestra que los viajes más hermosos no siempre son los más rápidos.A veces, son aquellos que nos invitan a ralentizar el ritmo, mirar a través de la ventana y recordar que la belleza está en el propio camino.
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Redactora Lalka Radkova de la emisora de BNR en Blagoevgrad