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De los escenarios de Pazardzhik hasta Viena: encuentro con Lina Gladiyska

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¿Cómo conservar la lengua búlgara cuando tu vida cotidiana se encuentra a miles de kilómetros de Bulgaria? A veces, no solo con libros de texto y clases, sino también con la ayuda del teatro, la música, el folclore y, sobre todo, con el deseo de formar parte de una comunidad. La historia de Lina Gladiyska-Gueorguieva en Viena es precisamente eso: un camino personal en el que el amor por el teatro se convierte poco a poco en un medio para comunicarse con otros compatriotas estando lejos de la patria, y en una forma de transmitir la lengua y la cultura búlgaras a las próximas generaciones.

Lina llegó a la capital austriaca hace casi 35 años con su marido, que se trasladó a trabajar en la Representación Permanente de Bulgaria de la ONU. Por entonces, ella era actriz en el teatro de Pazardzhik y obtuvo una excedencia no remunerada que cubriría los cuatro años que duraba el contrato de él. El plan era que la estancia en Viena fuera temporal, pero la vida tenía otra cosa en mente.

De los escenarios de Pazardzhik hasta Viena: encuentro con Lina Gladiyska

FOTO Елена Каркаланова

“Yo pensaba que sería posible compaginar mi carrera profesional con la familia, que todo podría ir de la mano, en paralelo y bien. Pero muy pronto me di cuenta, por supuesto, de que, en determinadas circunstancias, ambas cosas no pueden coexistir sin problemas. Así que me decanté por la familia, pero mi amor por el teatro seguía ahí y yo no dejé de buscar formas de mantener viva esa llama, ese fuego y ese deseo de expresarme”.

Y la forma de hacerlo la encontró allí donde estudiaba su hija: en la escuela búlgara “Santos Cirilo y Metodio” de Viena. 

De los escenarios de Pazardzhik hasta Viena: encuentro con Lina Gladiyska

FOTO bulgaren.org

“Allí empecé con los niños: creé un grupo de teatro en la escuela búlgara “Santos Cirilo y Metodio”, que es una de las escuelas más antiguas de Viena. Y así acabé dedicándome a ello cada año durante casi 30 años. Preparábamos una nueva obra y el 24 de mayo la representábamos en el escenario de la Casa Wittgenstein. Paralelamente a esto, también tenía otro grupo de teatro formado por estudiantes mayores. Así fue como empezó todo en la Organización Cultural y Educativa Búlgara: con el teatro estudiantil. Teníamos un bonito club en la “Schwarzenbergplatz”, un lugar muy agradable que era propiedad búlgara y donde el club existió durante varias décadas. Allí fue donde comenzó, de hecho, toda la actividad teatral.”

Pero el teatro es mucho más que un arte escénico. Es también un medio para preservar la lengua, nos cuenta Lina Gladiyska:

De los escenarios de Pazardzhik hasta Viena: encuentro con Lina Gladiyska

FOTO Елена Каркаланова

“Al aprenderse el texto, los niños aprendían el idioma con mucha más facilidad. Además, el movimiento del texto dentro de un espacio contribuía a que los niños se manejaran con soltura pese a estar hablando en búlgaro. De hecho, esta es una de las mejores formas de aprender un idioma extranjero. En este caso, aunque para muchos de los niños se trata de su lengua materna, en la mayoría de los casos se trata de matrimonios mixtos y sus hijos también aprenden el idioma con éxito. El teatro es como un recurso adicional para perfeccionar el idioma y para comunicarse en él”.

Hoy en día, Lina es una de las figuras más destacadas de la Asociación Cultural y Educativa Búlgara “Cirilo y Metodio” de Viena, institución que se enorgullece de sus 80 años de historia y de sus numerosas secciones creativas, con las cuales sigue atrayendo a jóvenes con diversos intereses. La Asociación cuenta con un círculo literario, una asociación juvenil, un grupo de danza folclórica, un coro, un club de ajedrez, un club de esquí,  un grupo folclórico, un taller de teatro, un taller de fotografía… Cada uno de los miembros de la asociación es libre de poner en marcha una actividad, siempre y cuando cuente con personas afines. Esto ofrece a los jóvenes una importante plataforma para compartir experiencias y preservar las tradiciones búlgaras.

Y, ¿qué lleva a estos jóvenes -que han crecido en Austria y viven en un mundo digital con fácil acceso a todo lo búlgaro- a participar en las iniciativas de la organización cultural y educativa búlgara de Viena? 

Ансамбъл за народни песни и хора "Китка"

Ансамбъл за народни песни и хора "Китка"

FOTO bulgarischerhythmen.at

“Es precisamente ese afán por no olvidar, por no diluirse. Por un lado está la integración, que aquí es imprescindible, y por otro, esa chispa que siempre les hace volver a Bulgaria: el idioma, nuestra identidad, las tradiciones y el folclore, que es lo que mejor se desarrolla. El folclore tiene una presencia muy fuerte tanto en nuestra organización como en otras. Por ejemplo, hay un conjunto de canciones populares y un coro llamado “Kitka”, y ahora también hay un grupo folclórico adjunto a nuestra asociación “Cirilo y Metodio”. Hay además un coro, que pronto celebrará su décimo aniversario. Así que estas cosas van de la mano con el deseo de los jóvenes de expresarse, sí. Esa necesidad de mostrarse tal y como son. Y menos mal que existe esta oportunidad. Porque en un país extranjero ellos se expresan de una forma diferente, tanto profesionalmente, como en la universidad o en las comunidades estudiantiles de Austria, y en Viena en particular. Pero la expresión en un entorno búlgaro sigue siendo un anhelo y una muestra de autenticidad. Ahí es donde mejor expresan su autenticidad: en búlgaro y con las tradiciones búlgaras”.

Театрален спектакъл с участието на Лина Гладийска- Георгиева във Виена

Театрален спектакъл с участието на Лина Гладийска- Георгиева във Виена

FOTO bulgaren.org

Según Lina, “continuidad” es la palabra clave en la vida de la organización cultural y educativa búlgara más antigua de Austria. Ella está convencida de que los jóvenes no solo heredan lo que fue creado antes de ellos, sino que lo acaban desarrollando a su manera.

Así pues, Lina Gladiyska ya tiene la mirada puesta en la siguiente generación: su hija ha finalizado sus estudios en Viena, está trabajando allí, ha formado una familia y, hoy nuestra interlocutora ya disfruta de sus nietos. Casi 35 años después de aquel “nos vamos sólo por un tiempo”, Viena se ha convertido en una parte inseparable de su vida. Pero cuando le preguntamos qué es Bulgaria para ella en una sola palabra, la respuesta llega sin vacilar: “patria”.


Autor: Elena Karkalanova

Traducción: Alena Markova