Autor
Diana Tsankova
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Aportación de BG:
Dimitar Paskov descubre un remedio contra la parálisis infantil y salva millones
El científico búlgaro ha sido galardonado con el “Óscar” de la medicina por su medicamento “Nivalin”
domingo 11 octubre 2026 09:30
domingo, 11 octubre 2026, 09:30
FOTO Facebook /Televisión Nacional de Bulgaria
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En pleno apogeo de la epidemia de poliomielitis que asoló la década de los 50 del siglo pasado, un médico búlgaro recibió una revelación que cambiaría la vida de miles de niños afectados por una enfermedad que podía dejarlos discapacitados de por vida. Según cuenta la historia, observó una mejoría repentina en el estado de una niña que había bebido el agua de un vaso que tenía en su mesita de noche en el hospital y en el que había sumergido unas pequeñas flores de los pantanos. Así, de aquella “casualidad” surgió una idea que supondría un punto de inflexión en el tratamiento de la parálisis infantil gracias al medicamento “Nivalin”.
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La historia del destacado médico búlgaro Dimitar Paskov comienza el 18 de octubre de 1914, en el pueblo de Gorno Brodi. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Macedonia del Egeo quedó fuera de las fronteras de Bulgaria y su familia, junto con cientos de miles de refugiados, decidió trasladarse a Sofía.
En 1940, Dimitar Paskov se licenció en Medicina por la Universidad de Sofía y comenzó a ejercer como médico en el pueblo de Byaga, en el sur de Bulgaria. Cuatro años más tarde se incorporó al frente para atender a los heridos búlgaros. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, optó por dedicarse a la ciencia y se trasladó a Leningrado con la ambición de sentar las bases de la moderna escuela búlgara de farmacología experimental. Allí entró en contacto con curanderos tradicionales y trabajó con especialistas en medicina que investigaban las propiedades de animales y plantas.
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Tras su regreso, el científico pasó a dirigir el Departamento de Farmacología del Instituto Superior de Medicina de Sofía. Su conocimiento de la riqueza botánica de nuestro país, que, según él, solo era superada por la de los Himalayas en cuanto a plantas medicinales, le ayudaría en 1956 a realizar su gran descubrimiento.
Extrajo un compuesto anticolinesterásico de las hojas y las flores del narciso de los pantanos: un alcaloide denominado galantamina. Una vez aislado en estado puro, recibió el nombre de “Nivalin”.
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Mientras que en todo el mundo el medicamento recibía el merecido reconocimiento y ayudaba a millones de niños enfermos, en nuestro país se desató una dura campaña contra Dimitar Paskov. Fue acusado de plagio de la “gran ciencia soviética”, probablemente bajo presión de las autoridades soviéticas para que el descubrimiento siguiera siendo propiedad intelectual de la Unión Soviética. Dimitar Paskov fue destituido de su cargo de director del Instituto de Medicina Experimental y también dimitió del Instituto Superior de Medicina.
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Mientras tanto, el hombre, convertido en objeto de envidia e intrigas en su propio país, fue reconocido internacionalmente como el indiscutible descubridor del medicamento búlgaro “Nivalin”, elaborado íntegramente a partir de materias primas búlgaras, y recibió numerosos premios y reconocimientos. En 1961, la televisión francesa emitió un documental sobre el científico búlgaro y su medicamento. También fue invitado a impartir conferencias en la Sorbona. Un año más tarde, la Universidad de Bolonia publicó la primera obra de Dimitar Paskov, “Farmacología y aplicación clínica de la nivalina”.Poco después, publicó una monografía, traducida al italiano y al ruso, en la que describía detalladamente su descubrimiento y que se convirtió en un manual de referencia para la farmacología experimental.
Sin duda, uno de los mayores reconocimientos recibidos por el científico búlgaro fue el premio internacional “Enio” a los logros científicos, que le fue otorgado en Nápoles y que, según se ha descrito, tiene un valor comparable al de un “Óscar” de la medicina.
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Dimitar Paskov falleció en 1986, dejando a la humanidad un medicamento que sigue siendo relevante hoy en día y que resulta eficaz en el tratamiento de la parálisis cerebral, la demencia y diversas enfermedades neurológicas que afectan al sistema nervioso central y periférico. Dejó además 120 trabajos científicos en el ámbito de la farmacología, un libro de texto destinado a médicos y estudiantes, 20 inventos y una serie de preparados terapéuticos a base de nivalina. Sus pacientes le recordaron con profundo agradecimiento e incluso llegó a aparecer en la prensa la noticia de un recién nacido llamado Nivalina.
El científico, elegido “Personalidad del siglo” por los habitantes de la ciudad de Pechtera, fue despedido bajo un manto de copos de nieve: miles de personas le rindieron homenaje formando un camino cubierto de flores, la misma delicada flor cuyo poder contribuyó a su descubrimiento y que permitió desarrollar un medicamento que ayudaría a millones de niños en todo el mundo.
Autora: Diana Tsankova
Versión al español: Zoraida de Radev
Publicado por Zoraida de Radev