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La violinista Yoanna Kamenarska populariza la música clásica búlgara en el mundo

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Son más de 40 los violinistas búlgaros cuyo talento, esfuerzo y dedicación les han llevado a ocupar puestos de gran prestigio, los puestos de ensueño de cualquier otro colega suyo: ser primeros violines en algunas de las orquestas europeas más importantes. Algunos de estos violinistas, como Albena Danailova, Vasco Vasilev, Svetlin Rusev o Vesko Eschkenazi, son conocidos tanto en Bulgaria como en el extranjero, y a sus nombres podemos añadir otro más: el de la violinista Yoanna Kamenarska. Su talento y su dedicación al instrumento le han abierto las puertas de una de las orquestas europeas más prestigiosas de Alemania: la Orquesta Filarmónica Estatal de Hamburgo, ciudad donde lleva viviendo ya 18 años. Kamenarska comenta que es una de las afortunadas que consiguió la plaza a la primera, y desde 2008 es primer violín allí. Ella atribuye su amor por la música a su madre -pianista-, así como a sus profesores de violín, el profesor Yosif Radionov y Yoakim Atanasov. Reconoce que los considera parte de su familia y que de ellos ha aprendido no solo muchas lecciones musicales, sino también lecciones de vida:

FOTO philharmoniesalzburg.at

Empecé con el piano y después me pasé al violín, sin saber por qué exactamente. pero los adultos que me observaban sí lo sabían: habían visto cómo escuchaba boquiabierta a otros violinistas, conteniendo la respiración, y supieron que ‘esa niña necesitaba un violín, porque tenía muchas ganas de tocar ese instrumento’. El violín, además de ser el instrumento más difícil, es también el más atractivo de entre los instrumentos clásicos. Es su propio sonido lo que atrae. Independientemente de la edad y la historia de una persona, cuando la conmueve el sonido del violín -de una forma en que solo el violín puede conmover- creo que ahí ocurre algo irreversible”.

Bulgaria ocupa un lugar especial en la vida de Yoanna, aunque ella misma reconoce que no se define como patriota en el sentido estricto de la palabra.

FOTO Facebook /Joanna Kamenarska

Bulgaria me ha dado muchísimo en lo que respecta a la educación, pero también hay algo muy especial en la música búlgara y en el espíritu búlgaro”, comenta la violinista. “Lo que me recuerda algo que me lleva “persiguiendo” desde hace al menos dos décadas. Y es que la música búlgara aún no ha ocupado el lugar que le corresponde en el patrimonio musical europeo. Considero que una de mis misiones es popularizar al menos la música clásica búlgara”.

Bulgaria puede estar orgullosa de contar con un gran número de compositores de gran talento, como Pancho Vladigerov, Lyubomir Pipkov, Parashkev Hadzhiev, Marín Goleminov y Dimitar Nenov, cuyos nombres son prácticamente desconocidos para el público europeo. Por eso, Yoanna está enormemente agradecida de que en 2024 tuviera la oportunidad de hacer realidad su sueño: interpretar una obra de Pancho Vladigerov en Hamburgo. La interpretación es especial también por otro motivo: esta sería la primera interpretación de su Concierto para violín y orquesta nº 1 desde su estreno mundial en esta ciudad en la década de los años 20 del siglo pasado:

Fue interpretado en el marco de un ciclo a cargo de la Orquesta de Cámara de Hamburgo, que amplió su plantilla especialmente para la ocasión. El concierto formaba parte de un programa concebido para establecer un vínculo artístico entre Joseph Haydn y Pancho Vladigerov. A primera vista, esto podría parecer imposible, pero aquí se trata de cómo nosotros, las personas, combinamos culturas. Y esto es lo que unió ambas obras: en la Sinfonía nº 104 de Haydn, que el público conoce bien, se utiliza una canción popular croata para el último movimiento. Ese fue el vínculo que nos permitió afirmar que quizá Haydn conociera los Balcanes, al menos a través de la música, aunque no hubiera viajado a los Montes Balcanes, a Rila o a Pirin. Digamos que Croacia no está tan lejos de nuestro mundo, y he ahí un puente entre una cultura y otra. Han pasado dos años desde entonces y es hora de pensar en un nuevo reto similar. Las ideas ya están madurando”.

En estos momentos, la talentosa búlgara se encuentra en una especie de pausa de rehabilitación, la cual está aprovechando para reflexionar sobre cuánta energía y cuánto tiempo puede dedicar a sus compromisos de aquí en adelante, pero nos asegura que no renunciará a la música, y que muy pronto reanudará su actividad concertística.


Autor: Yoan Kolev

Traducción: Alena Markova